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sábado, 25 de mayo de 2019

Recordando a Alberto Cortez

Nunca tuve el gusto de ser testigo directo de un concierto de Alberto. Pero siento que eso no me quita en ningún momento el derecho de poder sentir dolor ante su partida o de poder escribir unas líneas para recordar, con cariño, a ese artista y ser humano que me enseñó tanto.

Creo, para ser sincero, que la primera vez que escuché hablar de Alberto fue por Facundo. Unos amigos argentinos llegaron a mi casa por unas semanas, como parte de un proyecto de intercambio en la ONG donde mi mamá trabajó por muchos años y Maggie, que curiosamente no era argentina, pero sí era parte del grupo, en medio de sus maratónicas sesiones de cocina, nos contó  un día que teníamos que escuchar a Facundo. El Pájaro, seudónimo de otro integrante del grupo (este sí oriundo de tierras argentinas) andaba entre su colección, unos cassetes de Facundo que me prestó para escucharlos (ciertamente luego haría mi propia copia pirata de ellos para disfrutarlos con mayor embelesamiento). Uno de los discos era de Facundo con Alberto. Si mal no recuerdo el disco era Cortezias y Cabralidades. Fue y sigue siendo uno de los discos que más guardo en mi corazón. Y a partir de ahí inició mi camino de despertar a la conciencia de lo hermoso y bonito que es el mundo. Y Alberto fue parte esencial de ese despertar. Hoy, que me di cuenta de su partida, me dispuse a escribir unas palabras en mi blog y despertarlo de nuevo. Re aprender el oficio de escribir que tanto gusto y placer me ha dado por tantos años y compartir estos versos de Alberto en esta su partida:

Qué suerte he tenido de nacer,
para estrechar la mano de un amigo
y poder asistir como testigo
al milagro de cada amanecer.

Qué suerte he tenido de nacer,
para tener la opción de la balanza,
sopesar la derrota y la esperanza
con la gloria y el miedo de caer.

Qué suerte he tenido de nacer,
para entender que el honesto y el perverso
son dueños por igual del universo
aunque tengan distinto parecer.

Qué suerte he tenido de nacer,
para callar cuando habla el que más sabe,
aprender a escuchar, ésa es la clave,
si se tiene intenciones de saber.

Qué suerte he tenido de nacer,
y lo digo sin falsos triunfalismos,
la victoria total, la de uno mismo,
se concreta en el ser y en el no ser.
Qué suerte he tenido de nacer,
para cantarle a la gente y a la rosa
y al perro y al amor y a cualquier cosa
que pueda el sentimiento recoger.

Qué suerte he tenido de nacer,
para tener acceso a la fortuna
de ser río en lugar de ser laguna,
de ser lluvia en lugar de ver llover.

Qué suerte he tenido de nacer,
para comer a conciencia la manzana,
sin el miedo ancestral a la sotana
ni a la venganza final de Lucifer.

Pero sé, bien que sé...
que algún día también me moriré.
Si ahora vivo contento con mi suerte,
sabe Dios qué pensaré cuando mi muerte,
cuál será en la agonía mi balance, no lo sé,
nunca estuve en ese trance.

Pero sé, bien que sé...
que en mi viaje final escucharé
el ambiguo tañir delas campanas
saludando mi adiós, y otra mañana
y otra voz, como yo, con otro acento,
cantará a los cuatro vientos...

Qué suerte he tenido de nacer.

Alberto Cortez (11 de Marzo 1940, Rancul, Argentina - 4 de Abril 2019, Madrid, España)

1 comentario:

pablo dijo...

Que suerte he tenido de nacer!