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viernes, 27 de octubre de 2006

De Astrofísica y Poesía

Hoy miraba en la televisión un interesante programa sobre astrofísica, astronomía y toda esta cuestión del espacio y el tiempo que tanto me fascina. Y me encontré con unas ideas bastante poéticas como para haber sido pronunciadas por los que a simple vista parecen ser fríos científicos. Por ejemplo uno de ellos dijo que luego de numerosas pruebas y sofisticados cálculos matemáticos que incluyeron numerosas estrellas enanas se llegó a la conclusión de que la expansión del universo no tiene fin y es más, la velocidad a la que el universo se está expandiendo es tan grande que parece que está cayendo irremediablemente hacia el fondo del pozo que lleva al final de todo. Nadie sabe qué ocurrirá cuando el universo –cual agua que se cae del vaso y se derrama lentamente por la mesa- llegue al borde del espacio disponible para terminar su expansionista labor. Porque el espacio en cierta forma es como las multinacionales: siempre tratando de abarcar lo más que se pueda. Digo yo. Un día de tantos cuando la materia obscura llegue al borde de la mesa... ¿qué pasará? Dicen estos científicos que ocurrirá lo inevitable. Como la llama amarilla de la candela blanca que nos ilumina cuando acontece uno de esos cortes de luz – muy habituales en verano- un día se apagarán las luces. Las estrellas y las galaxias estarán tan alejadas que ni siquiera la luz con su enorme velocidad será tan rápida como para alcanzar a iluminar a otras estrellas. ¡Pero qué preocupación!, Se imaginan ver al cielo nocturno y no ver nada. Ni estrellas ni luna. Porque la luna también es afectada por la gravedad de los otros planetas y de las otras estrellas. Y también los eclipses de la luna no serán posibles en algún tiempo. Porque la luna, gracias a esa enorme fuerza –el error más grande en la vida de Einstein, la constante cosmológica- que tienda a separarla de nosotros, -simples mortales hechos de polvo estelar, restos de supernova con penas de amor e infames dolores de parto que anuncian la nueva vida- un día estará tan alejada de nosotros que ya no va a “TAPAR” el sol con su dedo. Y ese instante grandioso esperado por todos los amantes de las estrellas y los fenómenos celestes, ese momento en que aparece el brillo, ese punto de hielo -también llamado Bailey´s Beads por los norteamericanos-, o esa llama del sol detrás de la sombra oscura de la luna, ya no será jamás vista de nuevo.
Pero si ya estamos viendo el pasado cuando vemos las estrellas. No nos resulta capaz de ser cierta la idea de que ya no estén allí, como en efecto muchas ya no están. Porque vemos brillando una supernova que está a mil años luz y eso no nos dice que allá no existe nada sino polvo estelar y plasma. ¿Cómo sabemos que todo lo que vemos no es nada más que una gran fantasía, una ilusión óptica que es alimentada por nuestra imaginación y por la torpe lentitud de la luz que nos llega? Si Cassiopea ya no existe y la veo en la noche estrellada que no existe, ¿qué más da? Cuando mi cuerpo muera y vuelva a las estrellas de donde vino mi calcio y mi carbono y mis huesos y mis neuronas y mis ojos que ven estrellas que no existen. Entonces mis hijos y mis nietos verán de nuevo esas estrellas y se enamorarán (mirando a las estrellas muertas) y tendrán hijos que verán de nuevo esas estrellas que no existen. Y terminará la especie y aparecerán a lo lejos nuevamente bajando de las montañas los dinosaurios extinguidos...
A propósito una idea me ha vuelto a rondar nuevamente en la cabeza. He escuchado decir a otros científicos locos –parientes del creador de Frankenstain o el hombre manos de tijeras- que ahora están descongelando un mamut e intentan encontrar el ácido desoxirribonucleico y probar a hacer un clon del padre del elefante (o tal vez simple pariente). Se imaginan que la próxima especie dominante del planeta sea la de los mamuts. El género humano completo desaparecido y docenas de mamuts paleontólogos encontrando huesos humanos en sus excavaciones gigantescas y pensando en la forma en que desaparecieron esos pequeños seres bípedos que un día dominaron el tercer planeta desde el sol... Explicando la desaparición de la especie humana con el descubrimiento de un cráter de meteorito encontrado en el golfo de México...
Volviendo al asunto de las estrellas y ahora pensando en asuntos religiosos. He aquí un verso que aparte de poesía vendría siendo para estos científicos del nuevo milenio una cuestión cuestionable porque si las estrellas un día se “apagan”, como en efecto parece ocurrir –por que todo termina, ¿verdad?, Incluso las notas de Rubinstein y los versos de Whitman- entonces este versículo bíblico vendría siendo como una ilustración meramente poética.
“Las estrellas son belleza y adorno del cielo; su luz ilumina las alturas infinitas. Por orden de Dios se mantienen en su puesto y no se cansan de hacer guardia.”

¿O también será orden divina que un día se apaguen los faroles que solían ser encendidos por el farolero vecino del Principito del que nos contó el piloto perdido en el desierto?
Materia oscura. Universos paralelos. Gravitrón y términos semejantes se ponen de moda hoy en la jerga cosmológica.
Actualmente muchos científicos aseguran que la materia obscura llena inevitablemente todo el cielo estrellado que vemos por las noches. Las estrellas son las manchas del tapete oscuro del universo. Y finalizando el presente siglo ha cobrado gran auge la teoría – más poética que los versos mismos de Darío o Martí- de que todo esta formado por diminutas cuerdas. La teoría de las supercuerdas. Las supercuerdas serían las que tocan el son que baila el universo entero. ¿Cómo bailará Omega Centauro el son cubano? Si a cada vibración surgen los elementos atómicos más elementales que a la vez van formando por resonancia los elementos más complejos (si confiamos en la teoría evolucionista de Oparin) todos somos música.
Tal vez por eso tenemos los seres vivientes del universo esos ritmos tan misteriosos.
El palpitar intermitente de las estrellas que detectan los radiotelescopios de Arizona? Sería similar al palpitar nervioso del corazón de un adolescente al encuentro fugaz del primer beso.
Cuando el son de las cuerdas coincide con el modo de vibración de los átomos de carbono e hidrógeno, oxígeno y argón... se forman poco a poco resonancias consecutivas que generan la Vida. El nacimiento de un nuevo ser sería la manifestación artística más elevada de la naturaleza musical del universo.
Pero el ser humano continúa “estrellándose” contra el gigantesco muro del desconocimiento. Ya alguien ha dicho que lo más complicado ha de explicarse del modo más sencillo. Así, ¿cómo explicar el ansia de vida que muestra la más pequeña bacteria y el más elemental sistema celular de este planeta?
El soplo de vida es el mismo en el fiero león que vaga silvestre en el Serenguetti y en el apasionado artesano que esculpe el pecho desnudo de la musa que lo inspira.
Pero nuestros sentidos nos engañan. Somos víctimas de nuestros sentidos cuando percibimos tres dimensiones que resultaron ser insuficientes para explicar la teoría de Einstein. El escarabajo caminando en el globo difícilmente se da cuenta que la superficie por la que circula no es tan plana como aparenta ser ante los ojos del insecto. Pero Einstein lo descubrió en la oficina de patentes.
Ahora necesitamos por lo menos unas diez (o más) dimensiones para explicar de manera más o menos convincente la teoría de las supercuerdas. No tenemos suficientemente desarrollada nuestra matemática para poder plantear una ecuación que pueda predecir cómo se comporta una supercuerda... cuales son sus modos de vibración... cómo afina Dios las cuerdas para que surja la vida. Apenas empezamos a ver el sketch de esa obra maestra que es la creación divina: líneas solamente, solamente líneas sin sentido en donde el maestro divino pintó el universo en una combinación de los estilos de Dalí, Van Gogh, Gauguin.... es fácil ver la quintaesencia que surgió al observar cuidadosamente las fotografías enviadas por el Hubble. Ese telescopio miope – rectificado que nos ha acercado más al nacimiento mismo del universo.



Pablo Antonio Cruz Uriarte
Iniciado 15/03/2000
Terminado 03/03/2004

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